sábado, 20 de diciembre de 2008



Embajada de Bolivia en Argentina se adhirio a festejos del 50 aniversario de la revolución cubana

La Embajada de Bolivia en Argentina se adhirió a la celebración del 50 aniversario del triunfo de la revolución cubana en un acto que se efectuó en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la noche del jueves.
De la ceremonia participaron, la embajadora de Bolivia, Leonor Arauco, el embajador de Cuba en Argentina Aramis Fuente Hernández, el Encargado de Negocios de Venezuela, José Manuel Soto, el Premio Nobel de La Paz, Adolfo Pérez, legisladores argentinos, diplomáticos invitados y organizaciones populares argentinas y bolivianas.


El acto político estuvo acompañado de la cultura. El grupo Imalaya, integrado por residentes bolivianos en la Argentina, interpretó música del oriente, valle y altiplano. De Argentina y Cuba participaron varios trovadores.
El embajador Aramis hizo un recuento histórico de la revolución cubana y, especialmente, el bloqueo económico de EE.UU. que hasta ahora soporta la isla.
El representante venezolano afirmó que el camino hacia el socialismo está marcado en el continente por la experiencia de los líderes de la revolución cubana.
A continuación el discurso textual de la embajadora Arauco:
“Hace sólo tres meses, el Comandante Fidel Castro concluyó de escribir el texto de su libro “La paz en Colombia”.

En el párrafo final dice: “Invertí más de 400 horas de intenso trabajo en este esfuerzo. Lo revisé cuidadosamente bajo el impacto de los huracanes que golpearon con extrema violencia a Cuba. Me satisfizo hacerlo. Aprendí mucho. He cumplido mi promesa”.
Ese es Fidel ahora, en este año 2008. Es el mismo Fidel, con la misma voluntad, con la misma convicción, superando los más grandes obstáculos, que el Fidel de 1959, diciéndole al pueblo de Cuba.: “He cumplido mi promesa”.
Es la voluntad, la convicción, el coraje de todo el pueblo de Cuba y de sus líderes, que hoy venimos a celebrar aquí, como lo estamos haciendo en Bolivia, del mismo modo que se hará a lo largo de América Latina.

Esta recordación, aquí, tiene una especial significación. Fue desde aquí que salió un joven de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. Recorriendo de sur a norte este continente, se encontró con Fidel y junto a él, le dijo al pueblo cubano: Hice la revolución. Lo dijo, no con palabras, sino con hechos. Ese es el Che, el Comandante Ernesto Guevara.
Teniendo presentes a Fidel, a Camilo, al Che, a Raúl, nos proponemos esta recordación que, más allá de las acciones, de los combates y del heroísmo que se vivió en la lucha contra la dictadura batistiana, es un reconocimiento a la resistencia, a la moral, al internacionalismo de un pueblo que abrió y sigue manteniendo el camino de la libertad.
Hoy podemos celebrar públicamente, convocando de forma abierta, este aniversario. : ¿cuántas veces lo hicimos en reserva o en protesta callejera. Y si ahora podemos rendir público homenaje a la Revolución Cubana, es porque aprendimos la paciencia y la audacia, el coraje y la resistencia, la voluntad y la convicción, de un pueblo que, desde las Antillas, nos dijo “¡Yo, sí puedo!”. Lo ha dicho miles de veces, no sólo para educarse, sino para enfrentar diariamente al enemigo; para entregarnos su solidaridad y para enfrentar los más grandes desafíos y vencer.
Cincuenta años después de ganada aquella primera guerra, son muy pocos los que pueden recordar los tiempos anteriores a aquel 1 de enero de 1959. No sólo en Cuba, sino en todo el continente, mujeres y hombres que luchamos por la libertad, por la soberanía, por la dignidad y por nuestros derechos, encontramos el camino trazado por la Revolución Cubana que marcó un horizonte inscrito en la Primera Declaración de La Habana y sigue siendo tan actual como entonces:
Cuando la Asamblea Nacional del Pueblo de Cuba, proclama ante América:
“El derecho de los campesinos a la tierra, el derecho del obrero al fruto de su trabajo, el derecho de los niños a la educación, el derecho de los enfermos a la asistencia médica y hospitalaria, el derecho de los jóvenes al trabajo, el derecho de los estudiantes a la enseñanza libre, experimental y científica, el derecho de los negros y los indios a la dignidad plena del hombre, el derecho de la mujer a la igualdad civil, social y política, el derecho del anciano a una vejez segura, el derecho de los intelectuales, artistas y científicos a luchar, con sus obras, por un mundo mejor, el derecho de los Estados a la nacionalización de los monopolios imperialistas, rescatando así las riquezas y los recursos nacionales, el derecho de los países al comercio libre con todos los pueblos del mundo, el derecho de las naciones a su plena soberanía, el derecho de los pueblos a convertir sus fortalezas militares en escuelas y a armar a sus obreros, a sus campesinos, a sus estudiantes, a sus intelectuales, al negro, al indio, a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y explotados, para que defiendan, por sí mismos, sus derechos y sus destinos”.

Hoy, medio siglo después, los bolivianos decimos con satisfacción: Esos son los derechos por los que estamos trabajando, con el presidente Evo Morales a la cabeza.
Y cómo no reconocerlo así, cuando recibimos el cálido aliento de la solidaridad. Una solidaridad que se expresa en la salud y la educación, fundamentalmente. En dos días más, el presidente Evo Morales Ayma proclamará libre de analfabetismo a Bolivia; lo hará con la asistencia de varios organismos internacionales. Este campaña que duró 33 meses se llevó a cabo con el apoyo y solidaridad del gobierno y pueblo de Cuba, del gobiernos y pueblo de Venezuela, llegando a mas de 820.00 personas que descubrieron el valor de leer y escribir. Convirtiendo a Bolivia en el tercer país libre de analfabetismo en el continente.

De la misma manera, con la asistencia de más de 2 mil médicos, el pueblo boliviano está aprendiendo que la salud es un derecho y no una mercadería. Esa solidaridad, ese internacionalismo, nos viene de Cuba revolucionaria, de Cuba sometida al imperdonable bloqueo que han impuesto los gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica. Esa solidaridad no ha disminuido un ápice este año, pese a que la isla ha sido azotada por tres huracanes que provocaron miles de millones de pérdidas materiales, pero no pudieron significar más pérdidas humanas que algunas fortuitas.

Más aún: Una de las primeras preocupaciones del Comandante Fidel Castro y de las autoridades cubanas, fue trasmitir a nuestro gobierno, la información de que ni uno solo de los y las estudiantes de Bolivia, había sufrido alguna herida. Porque en Cuba estudian ahora más de cinco mil jóvenes que, en los siguientes años, garantizarán la salud como un derecho que no se paga, que elevarán la calidad de la educación, que trabajarán en el desarrollo científico y técnico de nuestras actividades. Ese es el valor de una revolución, cuando ésta es verdadera. Es la riqueza de un pueblo que trabaja por el disfrute compartido de lo que tiene.
Al pueblo cubano, los bolivianos y todos los latinoamericanos, le debemos el reconocimiento por todos los valores que han conquistado para ellos y para nosotros en este medio siglo. Le debemos nuestra plena solidaridad y la expresamos militantemente en la campaña permanente por la libertad de los cinco héroes presos en cárceles norteamericanas. Tiene que expresarse en nuestra disposición a compartir lo que tengamos. Se trata, simplemente, de reconocernos en cada cubano, porque de ese pueblo hemos recibido las mejores enseñanzas de dignidad, de vigor, de convicción y de sacrificio.

Es por eso que, quiero compartir con ustedes, esa consigna que es nuestra y de todos
¡Patria o Muerte!
Venceremos”


Oficina de PrensaEmbajada de Bolivia00 54 11 43941463prensa@embajadadebolivia.com.arwww.embajadadebolivia.com.ar

No hay comentarios:

Publicar un comentario